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jueves, 3 de noviembre de 2011

Dr. Antonio bolainez - El Día del Jucio Final


Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego. Apocalipsis 20:11-15

INTRODUCCIÓN

Hace 12 años grabé un estudio titulado “El Juicio Final”. A pesar de ser el DVD más viejo en toda mi colección de estudios, continúa siendo el número uno en ser solicitado, y es el número uno de nuestros estudios, pues se siguen convirtiendo almas en los hogares.

He intentado re-grabar este estudio en más de una ocasión, para actualizar las imágenes, pero ha sido imposible, porque sé que si lo hago, no tendría la inspiración con que salió originalmente.

Sin lugar a dudas, el tema de la eternidad es algo que le llama la atención a todo ser humano; sobre todo entre aquellos seres humanos cuya conciencia todavía no ha sido entenebrecida (es decir, endurecida), pues existen seres humanos que en vida ya están muertos. Es decir, ya no sienten la más mínima sensibilidad por el futuro eternal de su alma.

ENDURECIMIENTO DEL ALMA

Bienaventurado el hombre que siempre teme a Dios, pero el que endurece su corazón caerá en el mal. Proverbios 28:14

En realidad existen personas que no tienen la más mínima punzada en su corazón en relación a la eternidad; en otras palabras, personas que no les importa en absoluto el saber que se irán a una condenación eterna.



Cuando el corazón de una persona esta endurecido rechazan
cualquier idea relacionada con la vida eterna.

Y también vale pena preguntarse si existen personas que aun en el mismo lecho de muerte se niegan recibir a Cristo Jesús. Por supuesto que sí existen, las hay.

Yo recuerdo que cuando era un niño, mi padre, quien ya está con el Señor, tenía un amigo; nunca lo olvido, pues era muy especial con la familia. Pero él era una persona muy blasfema contra Dios. En los últimos días de vida, mi padre estuvo presente en su lecho de muerte. Mi padre me llevó, y nunca en mi vida he podido olvidar ese acontecimiento; yo tenía unos ocho años, entonces.

Mi padre le preguntó: “¿Rodimiro, quieres pedirle perdón al Señor antes de morir? ¿Quieres que llame a un líder religioso para que te ayude a irte en paz con el Señor?”.

Fue impresionante su repuesta, pues meneando su cabeza dijo: “No quiero; quiero morir así”. Y en ese momento pasó a la eternidad.

PAÍSES ORIENTALES

Posiblemente usted, lector, también tiene testimonio de familiares o amigos que han muerto en las mismas circunstancias; hay certeza de que en los países donde satán tiene total control de esos países, las almas están muy endurecidas. Está el caso de los países orientales, en especial China y Japón, donde el espíritu de suicidio es una tradición. Pero no olvidemos que en estos países adoran abiertamente al dragón; es decir, al mismo diablo.

PAÍSES MUSULMANES

En los países musulmanes también domina el espíritu de endurecimiento del alma. Pero no olvidemos que la religión musulmana adora a un dios llamado Alá, y que según la leyenda, es un dios pagano también llamado “El dios de la muerte y el suicidio”.

No olvidemos que los musulmanes odian al Dios de la Biblia, lo que de inmediato nos hace sospechar que ellos adoran al mismo diablo disfrazado de un dios.

¿Y EN ESPAÑA?

España sin lugar a dudas es el número uno en todo Europa en tener un corazón entenebrecido contra Dios, en especial sobre el nombre de Jesús. He hablado con muchos españoles, verdaderamente cristianos, y todos ellos me han confirmado una de las más grandes evidencias, de que en este país está una deidad demoniaca de las más altas esferas de satán, pues es horripilante cómo la gente inconversa de este país blasfema del Señor, y mueren sin sentir el más mínimo deseo de pedir perdón al Señor.


"Madrid es la única capital del mundo que tiene una fuente con la imagen del diablo.
La Fuente del Ángel Caído está situada en los Jardines del Buen Retiro." (1)

Este es el único país donde la mayoría de los españoles evangélicos no ven frutos de conversión de sus propios parientes cercanos; así sucede en nuestro continente americano. En definitiva esta es una cualidad de la Bestia-Anticristo.

¿PUEDE UN CRISTIANO ENDURECERSE?

Es muy importante que esto lo sepamos los cristianos. La Palabra del Señor enseña que si una persona blasfema del Espíritu Santo puede ser endurecida; esa blasfemia puede venir en negar públicamente la inspiración de Las Sagradas Escrituras, o caer en la apostasía.

Esto último es lo que se considera fuertemente como una blasfemia, pues después de haber conocido la verdad, siguen a la mentira y se empapan del espíritu del anticristo. Es muy importante que analicen II Tesalonicenses 2:10-12, donde Pablo dice que el Señor les envía un espíritu de mentira a todos los que no quisieron permanecer en la verdad, a fin de que sean todos condenados.

UN TESTIMONIO

Hace unos 11 años tuve una experiencia con un pastor aquí en el valle de Río Grande, Texas, respecto a su familia. No mencionaré el nombre de este pastor que ya está muerto. Este pastor había sido un buen hombre de Dios, hasta que en su corazón entró la apostasía.

Él tenía su propio canal de televisión. Un día él me llevó a su televisora, y hablé fuertemente de la venida del Señor; sin embargo, él se burló, y me hizo una trampa en su televisora. Me hizo una entrevista, y de inmediato la distorsionó, haciéndome quedar como alguien que no podía defender el tema de la venida del Señor. Y terminó diciendo que dejara de andar asustando a la gente con ese tema de la Segunda Venida del Señor, pues que Él no regresaría hasta por lo menos dentro de 240 años.

Durante esos días yo estaba muy deprimido, por la traición de este pastor. Pero una noche, en la madrugada, el Señor me dio una visión. En ella miré un ser angelical que me dijo: “Para él, mí venida está en 240 años, más lo que él no sabe es que mi venida para él está en siete meses”.

En la mañana siguiente fui a buscar al Pastor Ramón Martínez, un buen siervo del Señor, de los pocos que quedan en el Valle de Río Grande, Texas, ante la gran apostasía. Le comenté la visión a Ramón, y él me dijo: “Cuente el día de la entrevista que este pastor le hizo, y cuente a partir de esa fecha siete meses”.

La entrevista fue en el mes de febrero; los siete meses caían en el mes de agosto, y el día caía en un sábado.

Exactamente a los siete meses, a las cuatro de la tarde, hora exacta en que me había hecho la entrevista, este pastor murió de un ataque al corazón. Por razones que ustedes entenderán, no daré más detalles de su muerte; sólo les diré que murió en su templo, en una forma vergonzosa.

Esto quiere decir que un cristiano sí puede llegar a ser entenebrecido; por eso es importante que permanezcamos en la sana doctrina, y sobre todas las cosas, que amemos al Señor en lo más profundo de nuestro corazón, pues el sabio Salomón nos enseñó que el principio de toda sabiduría es el temor al Señor.

VIDA DESPUÉS DE LA MUERTE

En mi estudio en DVD, sobre “El Juicio final”, menciono que la muerte no es el fin de una persona, sino el inicio de la verdadera eternidad.

Si murió con Cristo, en el momento de su muerte esa persona es recibida por seres angelicales y llevado a las moradas celestiales, y si murió sin Cristo, seres horripilantes vienen por su alma para llevarla a un lugar donde el gusano nuca muere y el fuego nunca se apaga; ese lugar, es conocido como El Infierno.

Recientemente, History Channel dio un documental sobre el infierno, y me quedé impresionado cómo estos científicos terminan diciendo que existen suficientes evidencia de la existencia de este lugar.



Sin embargo, menciono que el infierno no es el destino final de las almas que en estos momentos se encuentran en ese lugar tenebroso; ese lugar es sólo una cárcel donde esperan los condenados la sentencia final, que se conoce como El Juicio Final. En otras palabras, a pesar de estar ahora mismo en ese lugar, todavía no han escuchado su sentencia final por la cual fueron a ese sitio.

Existen algunas sectas, como la de Los Testigos de Jehová y Los Adventistas del Sétimo Día. Estas sectas, y otras afines de ellas, niegan la existencia del infierno; sin embargo, sus enseñanzas carecen de respaldo de Las Sagradas Escrituras. Pero también carecen de certeza de convicción del alma, pues cada alma viviente sabe que existe vida después de la muerte. Y sobre eso me estaré refiriendo más adelante.

No cabe duda que lo mejor es tener al Señor Jesús en nuestros corazones, ya que es la única alternativa que poseemos para poder escapar de las llamas del infierno; no importa lo que digan los demás, de que eso no existe. Recuerda que esa gente no puede cambiar la realidad de la Biblia; por lo tanto, no importan sus opiniones, sino la de La Escritura.

Recuerde: Sus amigos, o los que no creen en la eternidad, no podrán ayudarle un minuto después de su muerte. De modo que no pierdes nada en confiar en el Señor.

Déjenme compartirles la siguiente historia: En la década de los 80´s, que fue la última edad de oro del Cristianismo puro, llegó a Costa Rica un predicador muy famoso de los Estados Unidos. Este predicador tuvo el privilegio de hablar a todo el gabinete del entonces Presidente Oscar Arias Sánchez.

El predicador les comentó que él viajaba mucho ministrando La Palabra del Señor, y que tenía más de 800 programas radiales y televisivos en el mundo, y que lo que más le dolía a él era tener que dejar a la familia por mucho tiempo, y que algunas veces no tuvo tiempo de estar presente en acontecimientos importantes, como el nacimiento de su primer nieto.

Uno de los miembros del gabinete le hizo la siguiente pregunta: “Usted nos ha compartido el sacrificio profundo que ha tenido que hacer en el ministerio del Señor. ¿Qué pasaría si al morir usted, todo lo que se ha sacrificado por el Señor resulta no ser nada cierto?”. El predicador respondió: “Si al morir, resulta que todo lo que he predicado de la vida eterna resulta ser mentira, no me preocupo, pues no habré perdido nada, puesto que soy feliz con lo que hago. Pero quiero hacerle la misma pregunta a usted: ¿Qué pasaría si usted al morir resulta que todo lo que le estoy enseñando de la vida eterna resulta ser una realidad? El problema es que para ese momento usted ya no tendría tiempo de arrepentirse; por lo tanto, es mejor que crea ahora que está vivo, pues no tendrá nada que perder. En cambio, si no cree, todo lo habrá perdido”.

Lo que este predicador le dijo a ese funcionario es una verdad, y el alma sabe perfectamente bien eso, siempre y cuando esa alma no haya sido endurecida por causa de blasfemias o cosas horripilante durante su vida cotidiana.

Lo que quiero dejar claro es que una vez que muere la persona, no se ha ido del todo, pues existen evidencias bíblicas contundentes de que resucitará el día del Juicio Final, y vendrá en su propio cuerpo, para comparecer delante del Señor, para escuchar su final sentencia.


El día del juicio final los muertos vendrán delante de Dios y serán juzgados por las
cosas que estén escritas en los libros, según sus obras (Ap. 20:11-15). (2)

En el DVD, doy contundentes pruebas de este acontecimiento, prueba irrefutable en la lectura del inicio de este tema.

LA MUERTE DE LOS CUATRO ENEMIGOS MÁS GRANDES DEL PUEBLO DE ISRAEL, EN LOS ÚLTIMOS DIEZ AÑOS, HAN SIDO MUERTES HORRIBLES.

A continuación quiero hablarles de los cuatro hombres que en sus vidas fueron los más grandes enemigos del pueblo judío; estos hombres en sus años de gobierno financiaron múltiples atentados terroristas contra el pueblo judío. Con sus financiamientos dejaron a centenares de niños huérfanos, centenares de mujeres viudas; o viceversa. Miles de estas víctimas judías nunca perdieron la esperanza de algún día poder ver la justicia divina, aquí en esta vida.

Pero estos cuatro personajes no sólo causaron dolor y luto al pueblo judío, sino que también lo hicieron con sus propios pueblos; déjenme mencionar a estos cuatro hombres que en estos momentos se encuentran en lugar eternamente aterrador, y después haremos un análisis de uno por uno.

Estos hombres son: Yasser Arafat, Saddam Hussein, Bin Laden y Moamar Kadafi.

Todos ellos han muerto en menos de 10 años, y si el Presidente Hugo Chávez no se arrepiente, parece que es el siguiente en la lista. Pero entremos a analizarlos uno por uno.

YASSER ARAFAT

Este hombre, que fuera el máximo líder palestino, fue considerado como uno de los más grandes asesinos del pueblo judío; él impulsó y diseñó múltiples atentados terroristas contra el pueblo judío, en especial en barcos, restaurantes y buses escolares.

Nunca olvidaré aquella mañana del año de 1996. Yo estaba viviendo en la parte media de la calle Hiram, en el barrio Mea-Sharim, en Jerusalén. Esa mañana mi cuarto se estremeció; salí a ver, y estaba en ese momento la escena de dolor. Era un bus de la Ruta 68, completamente repleto de niños de kínder, quienes, acompañados de sus abuelitos, iban a la escuela. El atentado fue perpetrado por los terroristas palestinos, inspirados en Yasser Arafat, quien celebró el atentado.

Este hombre entró por última vez a la explanada del templo en Jerusalén en septiembre del 2000, y maldijo públicamente al pueblo de Israel. Y dijo que no moriría hasta no ver a los judíos lanzados al mar Mediterráneo; sólo cuatro años después, en el año 2004, Yasser entró en una enfermedad terminal, y sus últimos días de agonía fueron espantosos. Fue traslado a Francia, para que los médicos trataran de salvarlo, pero fue en vano.


Yasser Arafat junto a sus médicos antes de ser trasladado a Paris. (3)

En los noticieros salieron las siguientes declaraciones del médico personal de Arafat, quien estuvo con él hasta el último momento.

“Fueron sietes días de horrible agonía”, dijo su médico. “Su propia esposa no soportó estar en esos momentos de agonía, porque era espantoso”.

Según las palabras de algunas enfermeras, dijeron que nunca habían visto semejante agonía; los titulares en los periódicos palestinos decían que Arafat se negaba a morir.

La Palabra del Señor, en Génesis 12:3, dice, en relación a la descendencia del padre Abraham: “Bendeciré a los que te bendijeren, y a los que te maldijeren maldeciré”.

Arafat murió cuatro años después de haber maldecido públicamente al pueblo de Israel; líderes judíos dijeron que Arafat había bajado con sus manos ensangrentadas a la eternidad.

No sabemos qué es lo que miraba Arafat en los ojos de la eternidad en esos siete días de horrible agonía, pero sí creo que su alma estaba aterrada, porque una vez paralizado el corazón de él, esa alma pasaba a un lugar eternamente horripilante. Y posiblemente en estos momentos, en el lugar de tormento puede ver con horror toda la sangre inocente derramada, incluyendo la de los niños de esa mañana de 1996.

Sin embargo, Arafat todavía tiene que volver a la Tierra, pero no para tener otra oportunidad, sino para comparecer ante el impresionante Trono Blanco y ante El Supremo Juez. Para escuchar su sentencia justa, y ser lanzado al lago de fuego para siempre jamás.

SADDAM HUSSEIN

Este hombre, quien gobernó por casi tres décadas el país de Irak, donaba 25 mil dólares a las familias palestinas que hicieran atentados terroristas contra el pueblo de Israel. Por 25 años financió el proyecto para matar a judíos, aparte que fue uno de los aterradores criminales de su propio pueblo; mató no a miles, si no a centenares de miles iraquíes, y a por lo menos 700 mil iraníes en la guerra de Irak contra Irán. Sus hijos se convirtieron en asesinos al igual que él; ellos mataban a toda persona que les cayera mal en Irak. Nunca hubo un tribunal de justicia terrenal que lo juzgara.

En la guerra emprendida por Estados Unidos en el 2003 (guerra que nadie entiende hasta hoy en día, pero que increíblemente estuvo profetizada en Las Sagradas Escrituras), tengo un estudio que se llama “USA e Irak”, donde muestro las evidencia bíblicas. En este mensaje, que grabé cuando todavía él no había sido apresado, estoy demostrado que Saddam sería agarrado como las ratas. Y así fue apresado por los soldados estadunidenses: En un hueco, como las ratas.

Saddam fue llevado al tribunal de su mismo país. Cuando le dijo el juez que se pusiera de pie, para escuchar su sentencia, aquel hombre, que en sus días de poder fue sumamente arrogante, en ese momento le temblaban las manos, mientras se miraban sus ojos llenos de terror al escuchar que era sentenciado a la pena de muerte en la horca.


Saddam Hussein fue juzgado y condenado a morir en la horca en el año 2006.

Cuando miré en la televisión eso, me acordé del tema del juicio final. Qué terrible será ese día. Sólo me recuerda aquella parte de Apocalipsis 6:15-17, donde los hombres suplican a los montes que bloqueen la mirada del que está sentado en el trono, porque su juicio ha llegado.

Hoy en día Saddam está en el tormento eterno, arrepentido por los centenares de almas que asesinó cuando estaba en el poder; sin embargo, Hussein todavía tiene que regresar a la Tierra para comparecer ante El Trono Blanco y escuchar su sentencia final, y ser lanzado al lago de fuego, donde ya para ese entonces estará el mismo satanás, el diablo.

BIN LADEN

Bin Laden fue un acérrimo enemigo del pueblo judío; odiaba profundamente al pueblo de Israel. Fue un asesino de grandes magnitudes, y fue el autor intelectual del atentado terrorista de Las Torres Gemelas, en Nueva York, y el Pentágono, en Washington D.C. Sus últimos 10 años los pasó huyendo; escondiéndose. Debió ser horrible la vida de este hombre en estos años.

No tenemos mucha información de los últimos momentos de su vida, mientras se enfrentaba a los soldados estadunidenses, pero sí pudimos ver su rostro desfigurado. Se dice, y son comentarios no oficiales, que él suplicó por su vida.


Interior de la residencia donde fue realizado el operativo que terminó con la vida
del líder de Al Qaeda Osama Bin Laden en Islamabad, Pakistán. (5)

La muerte de este hombre fue celebrada por millones en el mundo, en especial por los Estados Unidos de América e Israel; por fin, el gran asesino de Las Torres Gemelas se enfrentó a la justicia divina, y ahora está en las mismas llamas del Infierno, donde está siendo recriminado por sus propios discípulos que él entrenó, en especial los 19 jóvenes terroristas que participaron el 11 de septiembre del 2011, quienes fueron los primeros en verlo llegar al infierno.

Oh… Qué horrible debe ser para Bin Laden estos momentos; estar enfrentándose a sus mismos discípulos que están en el infierno, y muchas de las almas que él mató, y murieron sin Dios y sin fe, y que fueron antes de tiempo al infierno por culpa de él.

Oh… Qué profundo es este misterio. Vale la pena que estudie profundamente Isaías 14:9-11.

Como dije, no sabemos cómo fueron los últimos minutos de la muerte de Bin Laden, pero estamos seguros que fueron horribles y espantosos. Pero sí fue una profunda vergüenza el fin de sus días, donde ni siquiera pudo tener una sepultura decente, ya que fue lanzado como un simple animal a las profundidades del mar. Y de ese mar, un día se levantará el alma de Bin Laden, para comparecer ante El Gran Trono Blanco, para recibir su juicio final. Y de inmediato será lanzado al lago de fuego.

MOAMAR KADAFI

Llegó al poder de Libia hace 42 años; todos esos años los gobernó a punta de sangre inocente. Fue un brutal asesino, al igual que los tres hombres que ya hemos mencionado.

Kadafi asesinó a miles de miles de su propio pueblo, y sus propios hijos llevaban el mismo camino; ya eran unos asesinos. Kadafi financió múltiples atentados contra el pueblo de Israel, y colaboró en los actos terroristas en la década de los 80´s, contra los dos vuelos de la ya desaparecida línea aérea Pan-Am.

Moamar Kadafi prácticamente era dueño de su propio país; poseía una impresionante fortuna, valorada en más de 46 mil millones de dólares. Tenía impresionantes inversiones en Italia y otros países de Europa; sin embargo, al morir nada de eso se pudo llevar. Ni siquiera fue enterrado en una tumba digna, sino en un lugar desconocido del desierto.

¿Cómo fueron los últimos minutos de la vida de este hombre? A Kadafi se le conocía por ser un hombre sumamente arrogante. Pregunté a un amigo que lo conocía, de cómo era él en lo personal. El amigo me dijo: “Lo típico de todos los dictadores: Tienen una mirada controladora, y a la vez era un hombre muy soberbio”.

Sin lugar a dudas, la muerte de Kadafi fue horripilante, al igual que las de Arafat, Saddam y Bin Laden; creo que nadie podrá olvidar, por lo menos en mucho tiempo, en su propio pueblo, la agonía y desesperación de Kadafi, antes de ser asesinado y humillado por sus captores.


"Imagen tomada de un video que muestra la captura de Moammar Kadafi… cubierto en sangre
es empujado a una de las camionetas de las fuerzas revolucionarias anti-Kadafi…" (6)

Es impresionante escuchar los gritos aterradores que lanzaba Kadafi, suplicando por su vida; si usted pone atención, son aterradores sus gritos. Cuando vi ese video en YouTube, me impactó profundamente. Y me vino a la memoria la película “La Pasión de Cristo”, de Mel Gibson, cuando Judas Iscariote está aislado, y en esos momentos llegan unos supuestos niños de la calle; esos niños se le transforman en demonios y comienzan a atormentarlo.

Cuando miraba la pandilla de sus captores, cómo se lanzaban con locura sobre su cuerpo, me imagino que en esos momentos los rostros de estos captores ante los ojos de Kadafi estaban transformados en vivos demonios, que en vivo estaban llegando por su alma. De allí los aterradores gritos de este hombre, que en los días de su gloria nunca le tembló la mano para mandar cegar vidas.

O nunca se imaginó el dolor profundo que ocasionó en las miles de víctimas; ahora le tocaba a él, y no hubo fuerza que lo salvara. Así pasó a la eternidad: En profunda angustia.

Sin embargo, Kadafi todavía tendrá que resucitar para comparecer ante El Gran Trono Blanco, para escuchar su sentencia final por la cual fue llevado al infierno, y finalmente al lago de fuego.

CONCLUSIÓN

Vi un gran trono blanco, y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se halló ya para ellos. Y vi los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios. Los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida. Y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. El mar entregó los muertos que había en él, y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos, y fueron juzgados cada uno según sus obras. La muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la muerte segunda. El que no se halló inscrito en el libro de la vida, fue lanzado al lago de fuego. Apocalipsis 20:11-15

El día del Juicio Final será un acontecimiento sin precedentes en la Historia humana; será el día en que toda la humanidad, sin Dios, sin fe y esperanza, tendrá que comparecer ante el supremo Dios Todo Poderoso, para rendir cuenta de sus acciones mientras estuvo en su cuerpo en este mundo.

Desde Caín, el primer homicida de la Historia, hasta el último de los pecadores que se negaron a recibir al Señor Jesús como su Salvador.

En mi DVD, sobre este tema, doy detalles profundos en ese momento en que los libros son abiertos, y el que no se encontró escrito en El Libro de la Vida será lanzado al lago de fuego.

Toda alma de todo ser viviente sabe que ese día llegará, y el alma tiene una noción sobre este impactante día de la Historia; ese día comparecerán los grandes líderes mundiales de todos los estratos sociales.

Veremos a Nabucodonosor, del Antiguo Testamento, entre otros; a Alejandro El Grande, el gran conquistador de los griegos. Miraremos a todos los Césares y Nerones. Miraremos a Adolfo Hitler, el más grande asesino del pueblo judío de todos los tiempos; miraremos a todos los gobernantes de las naciones que no se arrepintieron, grandes y pequeños delante del Gran Trono Blanco. Y por supuesto que miraremos a Arafat, Saddam, Bin Laden y Kadafi.

Pero también miraremos a todos los grandes cantantes, artistas y actores, comparecer ante El Trono Blanco, no para cantar, sino aterrados esperando su final sentencia. De fijo, allí comparecerá Vicente Fernández, si es que no se arrepiente antes de morir y recibe a Cristo, pero también miraremos a los grandes líderes religiosos, desde todos los papas de El Vaticano hasta los grandes falsos profetas de todos los tiempos.

El pasaje dice: Vi todos los muertos, grandes y pequeños. Es decir, de todos los estratos sociales estarán frente al Gran Trono Blanco.


"Ante el trono celestial, en el gran Juicio Final, Ap. 20:11-12". (7)

Como digo en el estudio en DVD, las razones de que se muestren una serie de libros en ese juicio no significa que a lo mejor alguno podrá salir librado de ese juicio, pues no debe olvidar que los que comparezcan a ese juicio se les conoce como los “de la segunda resurrección”. Es decir, los que nunca fueron salvos (Apocalipsis 20:5).

Este gran juicio sucederá al final del milenio; al cabo de esos mil años, satán y sus demonios son sueltos del pozo del abismo, y simultáneamente, millones están resucitando, más los millones de humanos del milenio, que a pesar de haber estado en el gobierno de Cristo, no lo recibirán.

Y satán los arrastrará juntamente con los muertos, para tratar de hacer la última rebelión contra El Altísimo; esta será la última rebelión del espíritu de Gog y Magog, demostrando con esto que el actual odio de las naciones árabes y musulmanes contra el pueblo de Israel viene del mismo satán.

Una vez que satán logra reunir toda esa multitud contra El Altísimo, se da el impresionante escenario del Juicio Final. Satán y sus demonios son lanzados directamente al lago de fuego, pues ellos no necesitan oír el juicio, por cuanto ya están enjuiciados; simplemente son lanzados al lago de fuego, donde ya estarán el falso profeta y el anticristo.

Una vez que satán es lanzado al lago de fuego, se establece el impresionante Trono Blanco, y el majestuoso Señor se sentará como Juez, para dar su final sentencia.

Cuando dije que “miraremos”, es porque los santos que hayamos sido salvos por la Sangre preciosa del Señor Jesús, y que permanecimos fieles a su Palabra hasta su venida, estaremos en ese juicio final. Pero no como acusados, sino como testigos del Señor Jesús.

Por favor vuelva a leer este pasaje de Apocalipsis 20:11-15.

Mi amigo, cueste lo que te cueste trata de entregar tu corazón al Señor Jesús; no mueras sin fe y sin esperanza, porque una vez muerto ya no hay esperanza. El infierno será irremediable, y del infierno iras al Juicio Final. Recuerda: No es de sabios rechazar al Señor Jesús.

Sobre todo, hazlo por amor a tu alma y tu familia, pues tus hijos seguirán el camino que tú sigas; si tu alma se va al infierno, lo más seguro es que cuando tus hijos lleguen a adultos también irán al mismo lugar tuyo. Pero si tú terminas tus días en Cristo Jesús, muy seguro que tus hijos también serán salvos.

A mis hermanos en Cristo, en especial a aquellos que lastimosamente, por no estar leyendo la Biblia están siguiendo a falsos profetas, y haciendo prácticas abominables, como las de los encuentros, más les vale que se aparten de esos falsos ministros; de lo contrario, irán al mismo infierno, donde ellos se encontrarán, y finalmente irán al juicio final como acusados.

Sigamos fieles al Señor Jesús y mantengámonos fieles a su Palabra.

San Mateo 24:13 dice lo siguiente: Mas el que persevere hasta el fin, este será salvo.

Dios te bendiga.
Dr. Antonio Bolainez.
Shalom.

Ver más en http://bolainez.org/temas/temas.php?tema_id=96

viernes, 2 de septiembre de 2011

Pastor Miguel Rosell Carrillo - La Esperanza de la resurrección

LA ESPERANZA DE LA RESURRECCIÓNL - Parte I-

Índice del Tema

(1 Corintios 15: 16) “Porque si los muertos no resucitan, tampoco Cristo resucitó”

Leer: 1 Corintios 15: 12-21; 35-58; 1 Tesalonicenses 4: 13-18; 1 Juan 3: 2


LA ESPERANZA DE LA RESURRECCIÓN

Introducción

La palabra resurrección refleja la esperanza del verdadero cristiano. Esta era la fe y esperanza de los primeros creyentes que morían en Cristo: resucitar, así como Cristo resucitó.
No obstante, hoy en día, ¡en general qué poco énfasis y atención se presta a este tema tan vital de nuestra común fe! Aún en las iglesias más piadosas, comparativamente, poco se enseña y predica sobre la resurrección de los muertos.
No obstante la Resurrección (y el Arrebatamiento, según proceda) es la razón o propósito de nuestra fe.
La resurrección en Cristo es sinónimo de salvación.

1. ¿Qué es exactamente la resurrección?

Muchos confunden resurrección con “reencarnación”, no obstante, son dos conceptos muy distintos.
La falsa doctrina de la reencarnación, es la creencia de origen oriental (hindú, budista) que enseña que el hombre cuando muere se vuelve a encarnar, (o hacer carne) en otro hombre distinto, e incluso en un animal.
Así pues, una misma alma (o karma como enseñan el hinduismo y el budismo), volvería a nacer indefinidamente en muchos cuerpos a lo largo de los años, uno tras otro, hasta presuntamente alcanzar el nirvana.
Esa falsa doctrina contradice el principio bíblico que dice: “De la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio (Hebreos 9: 27).
La resurrección, del griego “Anástasis”, y que literalmente significa:
 “Levantamiento, erección, reconstrucción, acto de levantarse o despertar (de ahí lo de “Despiértate tú que duermes, y levántate de los muertos, y te alumbrará Cristo” (Efesios 5: 14), es cosa muy diferente.
Tanto para salvos como para no salvos, la resurrección consiste en el inicio del estado final e inmortal de la persona.
La resurrección es la manifestación final de la salvación del creyente. Es cuando el alma y el espíritu del creyente que una vez durmió en Cristo son incorporados a un nuevo cuerpo. Es cuando Dios recrea para él un nuevo cuerpo espiritual, a la vez que físico, pero esta vez, glorioso e inmortal (1 Corintios 15: 52, 53).
Así como Cristo resucitó de entre los muertos, así resucitarán los muertos en él de todos los tiempos.

“La tumba está vacía. ¡Jesús resucitó!”

“La tumba está vacía. ¡Jesús resucitó!”
A. ¿Qué es exactamente la Transformación?
Llamamos aquí transformación, al evento que ocurrirá a los verdaderos cristianos que estemos en la tierra cuando el Señor Jesús regrese a por nosotros y se produzca el Arrebatamiento o Rapto. Leemos así en la Palabra respecto a éste último:
1 Tesalonicenses 4: 17
“Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados... para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor”.
Esa transformación sucederá en los cuerpos nuestros, al ascender a recibir al Señor en las nubes. Leemos así en las Escrituras, por boca del apóstol Pablo:
1 Corintios 15: 51-53
“He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad”
Así pues: la resurrección es para los muertos en Cristo. La Transformación es para los que vivamos cuando Cristo venga a por su Iglesia. El resultado será el mismo: cuerpos nuevos tanto para unos, como para otros.

“El Arrebatamiento"

“El Arrebatamiento tendrá lugar en un momento dado (el día y la hora nadie sabe), y se producirá en ese mismo evento la resurrección de los muertos en Cristo y la transformación de los cristianos que estén vivos en ese día”

2. La incapacidad del hombre natural de entender la Resurrección

Leemos en 1 Corintios 2: 14;
“El hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente”.
Volviendo por un momento al comentario anterior, es impresionante notar la gran carencia de interés que hoy en día se observa hacia el fundamento de la resurrección.
Esto es posiblemente debido al flujo y reflujo de la filosofía de corte griego que inunda nuestra sociedad. Para la mentalidad griega, pensar en resurrección es locura.
Ya el apóstol Pablo se percató de ellos cuando intentaba llevar a los griegos de Atenas a los pies de Jesús. Leamos Hechos 17: 16-33
…y en Vv. 32, 33, leemos:
 “Pero cuando oyeron lo de la resurrección de los muertos, unos se burlaban, y otros decían: Ya te oiremos acerca de esto otra vez. Y así Pablo salió de en medio de ellos”.
Aún e intentando hablarles en su lenguaje filosófico, aquellos atenienses no pudieron creer en la resurrección de los muertos, porque no podían comprender el poder de Dios. No obstante, la resurrección de los muertos es parte inseparable de la doctrina del Evangelio, enseñada a lo largo de toda la Biblia.
Aquellos griegos, (con comezón de oír - V. 21), intentaban entender lo que Pablo les enseñaba, pero no podían entender acerca de lo sobrenatural de Dios porque lo filtraban todo con su mente humana y carnal, caída. Ellos, aun creyéndose sabios, no se querían percatar que “polvo eres, y al polvo volverás” (Gn. 3: 19b).

3. “Polvo eres, y al polvo volverás”

¡Nada ha cambiado! A pesar de todos los avances tecnológicos, políticos y sociales que caracterizan esta época, tampoco el hombre actual comprende que es polvo. ¿Y nosotros como cristianos, lo comprendemos bien? Es importante tener una comprensión bíblica de todo esto. Para ello, hemos de retroceder 6.000 años y situarnos en la escena del Jardín del Edén.
Dios todo lo hizo bueno
Dios hizo perfecto al hombre (leer Gen. 1: 26-28). Lo hizo perfecto aún y haciéndolo del polvo de la tierra, tierra que a su vez, era perfecta.
Leemos Génesis 2: 7; “Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente”.
Creado del polvo de la tierra, el primer hombre recibió directamente de Dios la vida al recibir su espíritu de parte del Espíritu de Dios. Esa vida iba a ser eterna, porque Dios es eterno.
El hombre no fue creado para morir. En primera instancia, el hombre, creado del polvo, no iba a volver al polvo.
La Caída
Pero todos sabemos que, al ser probados, la mujer y el hombre fallaron y cayeron, entrando el pecado en sus vidas, y como consecuencia directa, en la tierra (ver Gn. 3).
Ahora bien, el resultado del pecado es la muerte. Leemos así en Romanos 6: 23; “Porque la paga del pecado es muerte...”.

“El hombre natural (el hombre sin Dios) no puede aceptar en su corazón que exista la resurrección."

“El hombre natural (el hombre sin Dios) no puede aceptar en su corazón que exista la resurrección. Muchos no piensan que haya nada después de la tumba”

4. ¡Aunque volvemos al polvo...!

“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él (Jesús) también participó de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo, y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre” (Hebreos 2: 14).
¿Por qué dice que el diablo tenía el imperio de la muerte?, ¿Es que ya no lo tiene?: No, ¡ya no lo tiene! 
La muerte (eterna) ya ha sido vencida, porque el autor de la vida, Jesús, con su muerte, venció al que tenía el señorío de la muerte.
Leemos de nuevo el versículo entero de Romanos 6: 23;
“Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro”.
Es por la fe que el que cree en Cristo, recibe la vida... aunque deba de volver al polvo por un tiempo.
¡Es a través de la resurrección que el creyente vence absoluta y totalmente a la muerte!
Enseña la Palabra de Dios al respecto en 1 Corintios 15: 53-55;
“Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad. Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?”.
Lo corruptible que será vestido de incorrupción serán nuestros cuerpos actuales de los que quedemos para la venida del Señor. Así también será con los cuerpos resucitados de los que nos preceden en Cristo.
Aunque nuestro cuerpo vuelve al polvo, esto no será así para siempre, ya que esperamos la resurrección de los que duermen en Cristo, o la transformación si vivimos en el momento en que nuestro Señor aparezca en las nubes.
Por eso, debemos de esforzarnos en lo que nos per toca, en ocuparnos de nuestra salvación (santificación) con temor y temblor (Fil. 2: 12). Si esto hacemos, podemos estar tranquilos, sabiendo que el mismo Dios de paz nos santifica por completo; y todo nuestro ser, espíritu, alma y cuerpo, es guardado irreprensible para la venida de nuestro Señor Jesucristo. Fiel es el que nos llama, el cual también lo hará (1 Ts. 5: 23, 24).

5. Resumiendo

  • La RESURRECCIÓN de los muertos no es la reencarnación (inexistente) de la que se habla demasiado hoy en día.
  • La RESURRECCIÓN es la verdadera esperanza del cristiano. Por eso es tan importante predicarla y enseñarla hoy en día.
  • La TRANSFORMACIÓN en gloria del cuerpo creyente es lo que le ocurrirá a éste cuando, vivo en la tierra en la venida del Señor, sea ascendido a los cielos para recibirle allí.
  • La expresión bíblica “polvo eres y a él volverás”, entre otras cosas, denota la INCAPACIDAD del hombre sin Cristo de entender la RESURRECCIÓN (Hchs. 17: 32).
  • Por la Caída del hombre, la muerte entró en la Creación de Dios.
  • Aunque volvemos al polvo, esto no será así para siempre, ya que esperamos la RESURRECCIÓN de los que duermen en Cristo.
  • Aunque volvemos al polvo, el que TENÍA el imperio de la muerte, esto es, el diablo, ya no ejerce su poder mortal y eterno en nosotros, porque Jesús, el Autor de la vida, con su muerte le venció.

(Sigo en una próxima entrega)
Dios les bendiga.
© Miguel Rosell Carrillo, pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Agosto 2011
http://www.centrorey.org/

martes, 7 de junio de 2011

LA VERDADERA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA DEL RICO Y LAZÁRO: La realidad del INFIERNO

Estudio sobre la realidad persistente del infierno y de los condenados al infierno.
Muy útil para ayudarnos a temer más a Dios. Muy útil para aquellos que estén dispuestos a creerle a Dios.

Índice del Tema

“Había un hombre rico, que se vestía de púrpura y de lino fino, y hacía cada día banquete con esplendidez. 20 Había también un mendigo llamado Lázaro, que estaba echado a la puerta de aquél, lleno de llagas, 21 y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico; y aun los perros venían y le lamían las llagas. 22 Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado. 23 Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. 27 Entonces le dijo: Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, 28 porque tengo cinco hermanos, para que les testifique, a fin de que no vengan ellos también a este lugar de tormento. 29 Y Abraham le dijo: A Moisés y a los profetas tienen; óiganlos. 30 Él entonces dijo: No, padre Abraham; pero si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán. 31 Mas Abraham le dijo: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levantare de los muertos” (Lucas 16: 19- 31)

LA VERDADERA INTERPRETACIÓN DE LA HISTORIA DEL RICO Y LAZÁRO: La realidad del INFIERNO

Introducción

Jesucristo no hablaba en vano. No decía cosas por decir, sin importarle el fondo, ni tampoco la forma de la cuestión. Muy al contrario, el Maestro decía lo que decía, porque lo quería decir, y siempre lo dijo, y de frente, con claridad, nitidez y veracidad.

No se amparaba en subterfugios o en imprecisiones, no intentaba “mejorar” o suavizar su discurso en función de Sus oyentes; no era diplomático. No empleaba trucos dialécticos o metáforas innecesarias… otra vez: ¡Jesucristo jamás habló en vano!

Jesucristo no temía al hombre, ni a su rechazo sino que, consciente de Su llamamiento, vivió conforme a la verdad, y diciéndola siempre, y a todos... También a nosotros, los postreros.

En esta historia, y que por tanto, no es parábola o historia inventada, sino muy real y concisa, Jesús nos habla de un suceso más típico y corriente de lo que muchos puedan llegar a imaginar, en este caso, enclavada en el tiempo veterotestamentario.

Jesús nos habla del infierno.

Para los que niegan la historicidad de esta narración, entre ellos los mal llamados “testigos de Jehová” y similares, argumentando que ese relato es una prosopopeya (*), les diré que están muy errados.
(*) Figura retórica que consiste en atribuir a las cosas inanimadas o abstractas acciones y cualidades propias de los seres animados o bien cualidades propias del ser humano a los seres irracionales.
Como vemos, esa historia no es narrada ni atribuida a “cosas inanimadas” ni a “seres irracionales” etc. sino a personas, una de ellas llamado por su nombre propio: Lázaro.

Es una historia, no una fábula, ni siquiera una parábola. Es una historia real.

Esta es una historia narrada con tanto detalle acerca de la realidad del infierno, que nos sorprende que haya tantos que nieguen esa realidad, de la cual hemos escapado los que una vez nacimos de nuevo por Su misericordia (Jn. 1: 12; 3: 3)

Es más que evidente que Jesús conocía esta historia, seguramente vivida en sus mismos días o poco antes. No olvidemos Quién es Jesús.

Basándome en esta narración bíblica, el sentido principal de este mensaje es el de profundizar hasta donde pueda por esta vez, sobre la realidad del infierno, y sobre la realidad de los que van allí.
Pasamos a comentar pues:

“El infierno es un lugar real. No es un estado anímico o espiritual; no es un sentimiento de frustración, alejamiento de Dios, o condenación… ¡es la misma condenación!”

“El infierno es un lugar real. No es un estado anímico o espiritual; no es un sentimiento de frustración, alejamiento de Dios, o condenación… ¡es la misma condenación!”

1. El rico y Lázaro

Evidentemente, tanto el hombre rico como el pobre Lázaro, fueron dos personajes judíos, y por tanto creyentes en el único Dios. Lázaro fue justificado, no por ser pobre, sino por ser temeroso de Dios, y fue llevado al Seno de Abraham. Por lo contrario, el rico, cuyo nombre se omite aquí, fue llevado al Hades, al infierno, no por ser rico, sino por no temer a Dios.

Lázaro era sumamente pobre, tal que vivía echado a la puerta del hombre rico, “lleno de llagas, y ansiaba saciarse de las migajas que caían de la mesa del rico”. En la mente farisea, eso era sinónimo del resultado de una vida de pecado, y sus consecuencias. Era del todo impensable que a un mendigo llagado, sucio y desamparado, que sólo se alimentaba de los desperdicios de la mesa de los ricos, se le concediera el honor de tener un lugar al lado de Abraham. Escribe McArthur al respecto:

“La mención de migajas que caían de la mesa, llagas y perros que venían a lamerlas, hicieron que Lázaro pareciera un hombre odioso ante la vista de los fariseos, porque ellos estaban inclinados a ver estas cosas como una prueba irrefutable de la falta de favor divino. Habrían considerado a una persona así, no sólo como inmunda, sino como despreciada por Dios”

Y por el otro lado, habrían considerado al rico (cuyo nombre queda omitido), como un receptor de la bendición de Dios, cuando ese hombre, a pesar de ser judío, era absolutamente impío y sumamente pecador.

Ese valorar y medir el grado de bendición y favor de Dios en base a lo material, no fue exclusivo de aquellos fariseos, sino que en estos días, es típico de esos arrogantes hombres de púlpito, pseudo evangélicos, amantes y propagadores de la llamada “teología de la prosperidad”, quienes sin duda, hubieran defendido al rico impío, por encima de Lázaro, de haber vivido en ese tiempo.

Por otra parte, el considerar que el rico fuera excluido del Paraíso, seguro que escandalizó a los fariseos, como escandalizaría hoy en día a muchos que se llaman evangélicos y consideran que el enriquecimiento material es síntoma de bendición de parte de Dios.

Dios tiene otra y muy diferente vara de medir.

“El finado y ausente de toda santidad Karol Wojtyla, alias Juan Pablo II, grandísimo idólatra mariano"

“El finado y ausente de toda santidad Karol Wojtyla, alias Juan Pablo II, grandísimo idólatra mariano, dijo acerca del infierno: "más que un lugar, el infierno señala el estado de esas personas que serán separados eternamente de Dios" y que “el lenguaje usado por la Biblia (el lago de fuego) debe ser leído en lenguaje simbólico”. ¡Wojtyla, a estas alturas seguramente ya salió de toda duda al respecto!

2. Todos mueren

“Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham; y murió también el rico, y fue sepultado”:

No hay manera de escapar de esa realidad hasta que vuelva Cristo. Todos mueren. Así lo dijo el Predicador:

“El sabio tiene sus ojos en su cabeza, mas el necio anda en tinieblas; pero también entendí yo que un mismo suceso acontecerá al uno como al otro” (Eclesiastés 2: 14)

Pero la muerte física es un mal menor, comparado con la muerte eterna, la cual la Biblia la llama la muerte segunda:

“Pero los cobardes e incrédulos, los abominables y homicidas, los fornicarios y hechiceros, los idólatras y todos los mentirosos tendrán su parte en el lago que arde con fuego y azufre, que es la muerte segunda (Ap. 21: 8)

Jesús nos narra que Lázaro “fue llevado por los ángeles al seno de Abraham”, mientras que el hombre rico y sin nombre murió también, fue sepultado “y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos”.
Si Lázaro fue llevado por los ángeles al Seno de Abraham, el rico fue llevado por los demonios al infierno.

Consideraciones importantes
Aquí vemos entonces diversas verdades que hay que subrayar:
Tanto el alma de Lázaro, como el alma del impío rico existían y eran conscientes en su estado de separación del cuerpo (ver Lc. 23: 43; 2 Co. 5: 6-8; Fil. 1: 21-23)

El alma de ambos, no quedó inconsciente, difusa o flotando sin rumbo, sino que fue a su lugar respectivo. Lázaro fue llevado por ángeles de Dios, pues heredó la salvación (He. 1: 14).

El Seno de Abraham
Aconteció que murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham…”:
Los que morían considerados justos por Dios de aquellos judíos del AT, iban al mismo lugar en el que estaba Abraham, llamado el Seno suyo. Ese era el lugar donde todos ellos iban. Ese lugar era la morada de los justos del AT.

Estas personas vivían en ese lugar, también llamado el Paraíso (Lc. 23: 43), esperando a que Cristo pudiera sacarles de allí y llevarles al cielo, una vez hubiera cumplido con su obra en la Cruz. Esperaban en Cristo y en Su obra de la cruz.

La ubicación de ese lugar parece clara según el mismo relato de esta historia, ya que el mismo Jesús tuvo interés en darnos ciertos detalles al respecto.

El rico, en llamas podía ver y hablar con Abraham, y sólo una gran sima les separaba (Vv. 24-26). De ese modo entendemos que el Seno de Abraham se encontraba en el interior de la Tierra, siendo un lugar privilegiado y también sujeto a un tiempo prefijado. Es evidente que ya no existe porque los que mueren en Cristo suben a Su presencia de inmediato (Ef. 2: 6).

El Seno de Abraham no parece que fuera un lugar excluido de la presencia de Dios y de sus ángeles, sino todo lo contrario, ni tampoco un lugar de encierro. En este sentido vemos que tanto Moisés como Elías no estaban allí en confinación dado que aparecieron a Jesús en el Monte de la Transfiguración, a modo de atisbo del Reino (Mr. 9: 1-3)

Por otro lado, si Lázaro (y todos los santos del AT) hubieran subido al cielo, ¿qué sentido habría de llamarle a ese lugar el Seno de Abraham?, o dicho de otro modo, ¿Por qué llamarle Seno de Abraham habiendo sido el cielo, o la Nueva Jerusalén, la Celestial? Es evidente que el Seno de Abraham era otra ubicación diferente.

“Al Hades son echados los condenados, y este se ensancha cada vez más para dar cabida a más y más condenados Hab. 2: 5”

“Al Hades son echados los condenados, y este se ensancha cada vez más para dar cabida a más y más condenados Hab. 2: 5”

3. El Hades y el Lago de fuego

“Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos…”:

En este estudio como dije, nos vamos a centrar en la cuestión del infierno, y a procurar entender que es lo que la Biblia enseña al respecto.

Siguiendo con el relato del Señor, vemos que el hombre rico y malvado fue consciente de sí mismo. Inmediatamente a su muerte física, se manifestó su muerte espiritual (ya que como impío, vivía muerto en sus pecados), y era absolutamente consciente de su estado: estaba en condenación.

Esos tormentos eran reales; él los experimentaba. Estaba siendo atormentado por el fuego (V. 24)
El Hades es el término griego que alude al lugar donde van a parar las almas de los muertos. En la versión de los Setenta, la Septuaginta, versión muy utilizada en el tiempo de Jesús, la cual es utilizada lo largo de los Evangelios, ese mismo término se emplea como traducción del término hebreo, Sheol.
En el AT, el Sheol era el lugar donde todas las almas iban a parar, sin hacer distinción entre justos e injustos, de ahí que el pensar que el Seno de Abraham era parte del Sheol, eso sí, separado por una gran sima, y de naturaleza opuesta, cobra si cabe mayor relevancia.

No obstante, en la lectura del NT, el Hades siempre se refiere al lugar donde los impíos e incrédulos van a parar cuando mueren, lugar de tormento previo al definitivo, el cual es el infierno como tal, es decir, el lago de fuego y azufre:

“Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego” (Ap. 20: 15)
El Hades es un lugar de tormento indescriptible, que es el anticipo del infierno.

El Hades es el lugar donde van a parar las almas de los perdidos, que son atormentadas hasta que vuelvan a tener cuerpo de nuevo inmediatamente antes del juicio del gran trono blanco (Ap. 20: 11), al final del Milenio. Esa es la llamada resurrección de condenación (Juan 5: 29). El destino de esas personas es pasar la eternidad en ese lugar: el Lago de Fuego, lugar primeramente designado y creado para el diablo y sus demonios.

“Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles” (Mateo 25: 41)

Jesús no pudo ser más claro al respecto.

De la misma manera que los justos heredarán la vida eterna para siempre, los injustos heredarán la condenación eterna para siempre. No hay distinción. Escribe John McArthur:

“El castigo de los malos es tan eterno como la dicha de los rectos”

El ser humano, una vez creado, vive para siempre, no desaparece o queda inconsciente después de la muerte. El espíritu, aunque humano, nunca deja de ser, porque fue dado por Dios. El espíritu es siempre consciente, estando en el cuerpo o fuera del cuerpo. El hombre fue creado para ser inmortal. La muerte física es sólo el fin de la existencia sobre la tierra, pero no el fin de la existencia del individuo.

“¡Huyamos de todos aquellos que diciéndose evangélicos son lobos! (Ro. 16: 17)"

“¡Huyamos de todos aquellos que diciéndose evangélicos son lobos! (Ro. 16: 17)"
Acerca de la falsa teoría del aniquilamiento

“Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno” (Mt. 10: 28)

El verbo en griego usado aquí para la traducción “destruir”, es “apollumi”, y tiene varios significados; a saber: “Hacer perecer, destruir, matar; perder, arruinar, hacer desgraciado [a alguien]; perder [a un pariente]”

El Señor Jesús, y siempre en constante referencia al contexto respecto a la cuestión, no habló de aniquilamiento y desaparición de los condenados en el infierno, sino que habló del resultado de la condenación, que iba a ser eterna.

Por lo tanto, esa enseñanza pseudo evangélica que corre por muchos que se llaman evangélicos y que dice que los injustos dejarán de existir porque serán aniquilados (teoría del aniquilamiento), es absolutamente falsa e incompatible con la revelación bíblica.

Esa misma falsa creencia es la que profesan adventistas y testigos de Jehová.

Los muertos en impiedad, no recibirán una segunda oportunidad, ni tampoco serán aniquilados. Su condenación será eterna, y la Escritura no puede ser más clara: “fuego eterno” (Mt. 25: 41); “el fuego que nunca se apaga” (Mt. 3: 12); “vergüenza y confusión perpetua” (Dn. 12: 2); un lugar donde el gusano de ellos no muere, y el fuego nunca se apaga” (Lc. 16: 23, 24); lugar de “eterna perdición”(2 Ts. 1: 9); “…también beberá del vino de la ira de Dios, que ha sido vaciado puro en el cáliz de su ira; y será atormentado con fuego y azufre delante de los santos ángeles y del Cordero; 11 y el humo de su tormento sube por los siglos de los siglos. Y no tienen reposo de día ni de noche los que adoran a la bestia y a su imagen, ni nadie que reciba la marca de su nombre” (Ap. 14: 10, 11)

Como podemos ver, la Biblia clarísimamente enseña que las personas que van al infierno, jamás dejarán de existir.

Si nos damos cuenta, todo ese castigo tiene una aplicación correspondiente con el estado eterno.
El infierno es un lugar real donde los tormentos más indescriptibles e inimaginables se producen. El fuego allí es literal (Mt. 13: 37-43, 50).

Con que pertenece a la esfera de lo eterno, es difícil de imaginar por nuestra mente limitada al espacio-tiempo. No obstante, insisto, es real, y los que van allí a parar experimentan la condenación en la que ya están en vida, entonces, en toda su dimensión.

Los seres eternos, (los hombres), que cometen pecado contra un Ser Eterno, cometen pecados eternos, que requieren un castigo eterno. Y es por esta razón que Jesús debió venir para salvarnos. Su castigo, por nuestra salvación, es de hecho, real. (1)

Concluyendo

Algunas personas se enojan conmigo cuando predico este mensaje, y me dicen que ese mensaje da miedo… y yo les digo, espero que no sea sólo miedo, ¡sino pánico!, porque sin santidad, nadie verá al Señor.

Muchas gentes a lo largo de la historia del Evangelio han llegado a conocer a Cristo con mensajes así, como los dados por Jonathan Edwards, puritano del siglo XIX, o Charles Finney, etc. pero el mensaje más claro si cabe y que no merece discusión alguna fue el del propio Hijo de Dios y de sus apóstoles al respecto.

Estamos demasiado acostumbrados a mensajes “positivos” que “edifican” y – dicen - “no condenan”; pero yo les digo lo contrario. Los mensajes que verdaderamente condenan son aquellos que jamás molestan al oyente, y a la postre les hace creer que todo está bien, que Dios le ama tal y como es, y que puede conseguir en esta vida todo lo que se proponga “soñando”, “visualizándolo” y “declarándolo”. Estos y similares son los mensajes parientes del infierno.

No quiero irme sin dar una palabra de esperanza, y de aviso al mismo tiempo: “Porque de tal manera amó Dios al mundo que ha dado a Su Hijo Unigénito para que todo aquel que cree, no se pierda, mas tenga vida eterna” (Juan 3: 16). Esa es la única manera de escapar de una segura condenación.

Dios les bendiga.
© Miguel Rosell, Pastor de Centro Rey, Madrid, España.
Junio 2011
www.centrorey.org
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