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martes, 20 de octubre de 2009

El Poder de la Sangre de Cristo (Apocalipsis 5:9)

«…Digno eres de tomar el libro y de abrir sus sellos; porque tú fuiste inmolado, y con tu sangre nos has redimido para Dios, de todo linaje y lengua y pueblo y nación;»

Por: Carlos Carrillo

Pocas veces nos detenemos a pensar del valor incalculable que tiene la sangre de Cristo, lo que ella consiguió en la cruz del calvario solamente lo llegaremos a saber cuando estemos con el Señor. El creyente debe estar consciente que toda la Escritura, desde el Génesis hasta el Apocalipsis, es un río caudaloso de sangre.

Sin duda la sangre de Jesucristo es el regalo más precioso que la Iglesia ha recibido. Sin embargo, son pocos los cristianos que entienden su valor y su virtud, y son pocos los que pueden explicar su gran gloria y beneficios. Entonces la persona debe entender que no es una formula mística de protección, sino mas bien es el único medio por el cual, el pecado del hombre puede ser redimido (Hebreos 9:22).

Para comprender mejor es necesario mencionar cuatro ejemplos:

Primero, desde el comienzo cuando Adán y Eva pecaron Dios les hizo túnicas de pieles (Génesis 3:21) para cubrir su desnudez, fue el primer derramamiento de sangre que simboliza la promesa del Redentor y establece la plataforma de lo que sería y haría Cristo en la cruz del calvario.

Segundo, después del diluvio (Génesis 8:20), Noé edifica un altar y ofrece a Jehová un sacrificio en el altar, derramando sangre del animal, ahí Dios establece un pacto y traza el camino que tomaría el Cordero.

Tercero, antes de salir Israel de Egipto, Dios manda a Moisés sacrificar un cordero por familia para celebrar la pascua. La sangre del cordero debía ser puesta en el dintel y en los dos postes de la puerta de cada casa hebrea, entonces, cuando el heridor veía la sangre en la puerta pasaba de largo, así el pueblo fue redimido por Jehová y se establece que la redención es por sangre, al mismo tiempo tipifica a Cristo como el Cordero que sería inmolado (Éxodo 12:1-28).

Cuarto, al final en el Apocalipsis, el Apóstol Juan menciona: «Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero… Apocalipsis 12:11».

Así pues, podemos encontrar muchos ejemplos donde el sacrificio y el derramamiento de sangre es símbolo de la expiación del Cordero que vendría a consumar por la humanidad. Puede entenderse entonces que toda la Biblia es un torrente de sangre poderosa que anuncia el sacrificio de Cristo en la cruz. Pues Juan el bautista lo dijo muy claro «…He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo Juan 1:29,36».

Es por eso que este artículo tiene como propósito mencionar el poder que tiene la sangre preciosa de nuestro Señor y Salvador Jesucristo, el poder que ella posee sobre Satanás, y lo que representa para la vida del cristiano.

Mencionaremos cuatro características que tiene el poder de la sangre de Cristo:

1. La sangre de Cristo tiene poder para lavar, limpiar y quitar el pecado del hombre. (1 Juan 1:7)

El precio que Jesucristo pago en la cruz del calvario, es un precio muy alto, pues el mundo tiene una deuda (Romanos 6:23) infinita y sólo alguien infinito (Cristo) puede pagarla. Lo que la sangre de Jesucristo conquisto para nosotros y lo que significo ser comprados tiene un valor incalculable.

Había un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos y comenzando a hacer cuentas le fue presentado uno que le debía diez mil talentos, pero como no podía pagar ordenó su señor vender todo lo que tenía. Pero el siervo le rogaba tanto, que el rey fue movido a misericordia le soltó y le perdonó la deuda (Mateo 18:23-27).

Nuestro Dios es como este rey que vino hacer cuentas con sus siervos pero Él no vino a cobrar lo que cada uno de nosotros debe, sino a pagar la deuda que por causa del pecado adquirimos, pues la deuda que tenemos es como la de este siervo, impagable.

Muchas personas no saben que esa deuda ya ha sido pagada por Jesucristo, pues no han acudido al Señor para que lave sus pecados con su sangre «…Al que nos amó, y nos lavo de nuestros pecados con su sangre (Apocalipsis 1:5)», pues la sangre de Jesús nos limpia y redime del pecado y del poder de las tinieblas, «en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia (Efesios 1:7)».

Entonces, ¿qué debe hacer la persona ante esta realidad? Es decir, si el sacrificio de Jesús en la cruz del calvario es total y suficiente para perdonar al hombre, pues la sangre preciosa que vertió y derramo en caudal no se desperdicio sino que rego la tierra, por lo tanto, tiene poder para quitar, limpiar y purificar por completo el pecado de la humanidad.

2. La sangre de Cristo tiene poder para obtener la victoria sobre Satanás, las potestades, y las huestes espirituales de maldad. (Hebreos 2:14)

La sangre de Cristo ha destruido el poder del diablo en nuestra vida. «Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y sangre, él también participo de lo mismo, para destruir por medio de la muerte al que tenia el imperio de la muerte, esto es, al diablo… (Hebreos 2:14)» No hay demonio en el infierno que pueda soportar la sangre de Jesús, Satanás mismo se somete a ella y las potestades, las huestes espirituales de maldad no resisten el poder que tiene la sangre preciosa de Cristo. «Y despojando a los principados y potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz (Colosenses 2:15)».

El Señor Jesús derroto toda obra maligna sobre nuestra vida, sin embargo, el creyente debe saber que a pesar de eso nuestro enemigo siempre anda al acecho como un león que busca la oportunidad para devorar. Pero él esta vencido en la cruz del calvario, solo resta al creyente pelear la buena batalla con la armadura que Dios ha provisto, «Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firme contra las asechanzas del diablo (Efesios 6:12)».

Por lo tanto, el creyente debe confiar que la sangre de Cristo nos cubre, nos protege y obtiene la victoria sobre Satanás, «Y ellos le han vencido por medio de la sangre del Cordero y de la palabra del testimonio de ellos, y menospreciaron la vida hasta la muerte Apocalipsis 12:11».

3. La sangre de Cristo tiene el poder para vencer la muerte y darnos vida eterna. (Hebreos 2:15)

La sangre de Cristo ha destruido el temor de la muerte, pues Él vino a librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre (Hebreos 2:15). No hay ningún motivo para temer a la muerte, por que la muerte ya no es nuestro enemigo, pues ha sido destruida por Jesucristo en el madero. Esto no quiere decir, que no moriremos, pues es necesario que el hombre muera una sola vez y después de esto el juicio (Hebreos 9:27). Quiere decir, que la muerte no tiene autoridad sobre el creyente pues Cristo nos ha librado de ese temor.

Pues aún estando muertos o si este cuerpo mortal perece, hay una promesa de parte de Dios que nos levantara del sepulcro (1 Tesalonicenses 4:14-18) para no tener parte de la segunda muerte (Apocalipsis 2:11; Apocalipsis 20:6) Es por eso que el creyente debe confiar en el poder que tiene la sangre preciosa de Jesús, para vencer la muerte y darnos vida abundante.

4. La sangre de Cristo tiene poder para protegernos, justificarnos y darnos acceso a Dios (Hebreos 10:19).

La sangre de Jesús es más que un hecho teológico, con ella eres limpiado, justificado (Romanos 5:9), santificado, es el único medio que puede darte acceso al Lugar Santísimo (Hebreos 10:19). Resulta increíble imaginar toda la protección que nos da el Señor, de cuantos peligros nos ha librado sin darnos cuenta, pues es la sangre de Jesús que nos protege, nos guarda y nos libra.

Es por eso que el cristiano necesita saber que Jesús fue crucificado por amor a nosotros y, por su sangre preciosa podemos entrar en la presencia de Dios, pues antes estábamos alejados, separados de Él, pero ahora hemos sido hechos cercanos por la sangre de Cristo (Efesios 2:13). Por lo tanto, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan. (Hebreos 9:23-28).

jueves, 30 de abril de 2009

Las armas que uso Gedeón para derrotar a los madianitas [Shofetim / Jueces 7:16]

Gedeón fue el sexto juez de Israel. El llamado de Gedeón se menciona en el capítulo 6 del libro de Jueces. Procedía de una familia pobre en Israel, fue llamado por el Señor para que rompiera el yugo de la esclavitud y la miseria (representadas por el yugo madianita) en su propia familia y en su nación. Su tarea de rectificación fue tan exitosa que hoy es reconocido como uno de los más grandes símbolos de esfuerzo, valentía y heroísmo.

Recordemos que Israel era asediado por los madianitas y amalecitas quienes destruían las siembras y robaban el ganado, trayendo para el pueblo temor y miseria (Jueces 6:1-6). La desobediencia del pueblo, la adoración a los baales y las imágenes de Asera, fueron los motivos por los que Dios los entrego a los madianitas (Jueces 6:26).

En el capítulo siete de Jueces vemos al pueblo preparándose para la batalla contra los madianitas, amalecitas y los hijos del oriente, a quienes la Biblia los describe como langostas e innumerable multitud, con un poder destructor inimaginable. Seguramente muchos del pueblo al ver el poder de sus enemigos tuvieron miedo de enfrentarlos pues encontramos que alrededor de veintidós mil hombres del pueblo no fueron a la guerra, más los nueve mil setecientos que no fueron elegidos por Dios.

Solamente trescientos hombres escogidos por Dios fueron a la guerra contra los madianitas. Tal vez Gedeón al ver el número de soldados con los que iría y las armas que usaría para la batalla le dijo al Señor: ¡Pero mi Dios con todo respecto, pero creo que el calor del desierto te ha afectado a ti, porque esto es imposible. Cómo me pides que pelee contra mis enemigos con trescientos hombres y usen una antorcha, una trompeta y un cántaro como armas de guerra!

Pero que significan las armas que Gedeón uso para obtener la victoria contra los madianitas:

En primer lugar el cántaro significa una vida quebrantada delante de Dios, el cántaro va a la fuente y se quiebra. La Biblia dice que los hombres quebraron sus cantaron que llevaban en sus manos (v.19). El cántaro se refiere al quebrantamiento de la persona cuando tiene un encuentro personal con el Señor. Cuando la mujer samaritana tuvo un encuentro con Jesús ella dejo su cántaro, es decir, dejo el estilo de vida que no agrada a Dios y fue a la ciudad a decir lo que el Señor le había dicho (Juan 4:28). El cántaro representa una vida humilde, que reconoce que es Dios quien te usa, que los talentos son de Dios, que la unción es de Dios, que el poder es de Dios y que la gloria es de Dios. Significa una vida integra donde todas las áreas de la persona están gobernadas por el poder del Espíritu Santo.

En segundo lugar las teas o antorcha significa la unción del Espíritu Santo, una vida de poder donde el Espíritu Santo es el que pelea por ti. En el Tabernáculo, el candelero era la única luz que alumbraba el lugar santo, este candelero representa el fuego del Espíritu Santo. Por lo tanto, tu vida debe estar llena del fuego del Espíritu Santo para poder derrotar el poder de tus enemigos.

Y en tercer lugar la trompeta significa una vida de alabanza pura y sincera donde no existen áreas en tu vida que el diablo pueda tocar para destruirte. Las trompetas representan a un verdadero adorador, pues no se limita a la alabanza en el templo, sino a una vida de adoración a pesar de las circunstancias. Es pues a través de la alabanza que puedes derrotar el poder de tus enemigos que desean destruirte.

Cuando tu vida está quebrantada, cuando tu vida está rota delante de Dios y tienes una alabanza sincera y una antorcha encendida, no habrá poder del diablo que pueda tocar tu vida para destruirte.

Cuando estás firme en la batalla y no te asustas ante el poder del enemigo, piensa que tu victoria está muy cerca. Pues para derrotar a los madianitas se necesita, firmeza; “Y se estuvieron firmes cada uno en su puesto en derredor del campamento, (v.21)”. Al final leemos que el ejercito se echo a correr dando gritos y huyendo.

Por lo tanto, en la lucha espiritual para obtener la victoria es necesario estar firmes, tener una vida quebrantada, una vida humilde, con la antorcha ardiendo en el corazón y las trompetas de alabanza en la boca y no dejar de gritar en el nombre de Jehová de los ejércitos, pues Él es quien pelea y obtiene la victoria por nosotros. De esta manera estarás empleando las armas que Gedeón uso para obtener la victoria contra los madianitas.
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