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miércoles, 11 de noviembre de 2009

La propuesta del mundo para el cristiano (Shemot / Éxodo 8:25,28; 10:11,24)

Por: Carlos Carrillo

Después de que José/ Iosef, con su padre Jacob/Iaacov, sus hermanos y sus familias habitaran la tierra de Mitzraim/Egipto y se multiplicaran en gran manera (Éxodo 1:1-6). El pueblo de Israel fue esclavizado por los egipcios por más de cuatrocientos años.

Dios levanto a Moisés/Moshé como el libertador de los hebreos (Éxodo 3:13-16). Para libertar al pueblo es necesario que Dios con su mano poderosa muestre a faraón que no hay otro como Él, quien gobierna todas las cosas (Éxodo 3:16-20). Pero faraón era un rey rebelde y soberbio que no conoce a Elokim y mucho menos le interesa que Israel abandone Egipto (Éxodo 5:1-3).

Recordemos la verdadera esclavitud que los israelitas estaban pasando, una esclavitud atroz, que duro decenas de años, siglos, que carcomía la carne, los pensamientos, las relaciones sociales, los sentimientos. Y no solo eso, siglos de constante humillación, desprecio, aberraciones, perdida de identidad, golpes, trabajos duros, lucha constante por subsistir y todo tipo de ataques que marcaban la vida de los hebreos.

Sin embargo, en los primeros capítulos del libro de Éxodo vemos la contienda Moisés con faraón y las demandas, que a través de milagros y señales portentosas se estaba diseñando la salida de la ominosa esclavitud egipcia. Pero faraón es un contumaz que en ningún momento pretende dejar salir al pueblo de Mitzraim y para lograrlo trato de proponer alternativas diferentes a la orden «…Deja ir a mi pueblo a celebrarme fiesta en el desierto. Éxodo 5:1», que el YO SOY había dado Moshé.

En términos espirituales Faraón representa al enemigo (el diablo), del creyente, y Egipto es comparado con el mundo. Por lo cual, las propuestas de Faraón son las mismas que se le hacen hoy en día al cristiano. Pues éstas pretenden ofrecer al creyente la comodidad donde se sienta a gusto y no busque el crecimiento y libertad espiritual.

Por tal motivo, el propósito es entender que las propuestas de Faraón dadas a Moisés son prácticamente las que el mundo le ofrece al cristiano actualmente. También conocer cómo Moisés pudo vencer cada una de las propuestas, cuando decidió servir a Jehová.

Primera propuesta, quédate en Egipto (v.25).
«Entonces Faraón llamó a Moisés y a Aarón, y les dijo: Andad, ofreced sacrificio a vuestro Dios en la tierra».

Faraón con esta propuesta tiene doble intención, en primer lugar: pretende cambiar el mandamiento de Dios dado a Moisés, al proponer un termino medio para sustituir el mandamiento. Y en segundo lugar intenta mantener en esclavitud al pueblo, pues le muestra los beneficios y atractivos que tiene la propuesta.

Pero ¿qué significado tiene para nosotros las palabras de faraón? ¿Qué implicación tiene la declaración, “quédate en Egipto”? Para entender mejor es necesario conocer la respuesta de Moisés:
«Y Moisés respondió: No conviene que hagamos así, porque ofreceríamos a Jehová nuestro Dios la abominación de los egipcios. He aquí, si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían? Camino de tres días iremos por el desierto, y ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá». (Éxodo 8:26-27)

Quiere decir que el profeta sabía el significado de las intenciones de faraón, pues los egipcios en su ignorancia consideraban a muchos animales como sagrados, que seguramente el pueblo usaría para los sacrificios, ocasionando ofensa a los egipcios y desencadenando una persecución, y con ella la muerte. De ahí la respuesta de Moisés si sacrificáramos la abominación de los egipcios delante de ellos, ¿no nos apedrearían?

Pero, qué implicaciones tiene la expresión “quédate en Egipto”, significa, puedes ser un cristiano pero sin cambiar tu manera de vivir, en otras palabras, esta bien que seas creyente pero sigue con las mismas prácticas mundanas. También implica obedecer las palabras de faraón de servir a Dios en Egipto, es decir, puedes ser cristiano pero sigue con tus deleites pecaminosos que esclavizan. Implica seguir siendo esclavo, seguir gobernado por el faraón, es decir, puedes ser cristiano pero no importa como le sirvas y ofrezcas tus sacrificios.

Desde luego que la propuesta de faraón tiene un transformo perverso. De la misma manera el diablo busca proponerle al cristiano opciones diferentes al mandamiento de Dios. Sin embargo Moisés pudo despreciar tajantemente esta propuesta pues dijo: no conviene que hagamos así, pues ofreceremos sacrificios a Jehová nuestro Dios, como él nos dirá. Moisés fue testigo de las consecuencias de la esclavitud y no acepto la propuesta de faraón, de la misma manera el cristiano verdadero no acepta la proposición de Satanás (1 Juan 2:15-16) de servir a Dios atado a las prácticas mundanas y encadenado al pecado. Por lo tanto, el creyente debe rechazar la propuesta faraónica que busca pervertir la verdad y hacer creer que se puede servir a Dios atado a las propias concupiscencias.

Segunda propuesta, no te alejes de Egipto (v.28).
«Dijo Faraón: Yo os dejare ir para que ofrezcáis sacrificios a Jehová vuestro Dios en el desierto, con tal que no vayáis más lejos; orad por mí.».


Por supuesto que faraón no cedería ante la primera propuesta rechaza, pues en su rebeldía y terquedad ofrece a Moisés otra propuesta que tiene un enorme atractivo para el ser humano, debido a su naturaleza pecaminosa.

Pero que significa la expresión “no vayáis más lejos”, significa, llana y sencillamente servir a Dios sin compromisos, a medias, de lejos. Un joven seguía a Jesús cubierto en una sábana, pero cuando lo obligaron un poco, cuando le exigieron un compromiso serio, él huyo. Porque no tenía nada por dentro, estaba desnudo, era simple un barniz de cristiano (Marcos 14:51-52).

Entonces es la misma propuesta de Satanás, sigue a Jesús pero no te alejes mucho del mundo, puedes ser cristiano pero no hagas nada extraordinario, no ores, ni ayunes, no estudies la Biblia, no es necesario ir a la Iglesia, no diezmes, no prediques la Palabra, no compartas el evangelio a otros. Pues al no alejarse de Egipto, se corre el riesgo de regresar a la esclavitud y volver al mundo.

El creyente entonces debe rehusar la propuesta de Satanás cuando diga que puedes servir a Dios a medias (de lejos), así como Moisés rechazó la propuesta y pudo derrotar al faraón en su intento por impedir la libertad del pueblo de Israel.

Tercera propuesta, deja a tu familia en Egipto (v.10).
«Y él les dijo: !!Así sea Jehová con vosotros! ¿Cómo os voy a dejar ir a vosotros y a vuestros niños? !!Mirad cómo el mal está delante de vuestro rostro! No será así; id ahora vosotros los varones, y servid a Jehová pues esto es lo que vosotros pedisteis. Y los echaron de la presencia de Faraón».


Esta propuesta es la más sutil y perversa de todas, pues pretende hacer creer al cristiano que puede servir a Dios, pero sin su familia. Seguramente es la proposición que más preocupa a Moisés, pues imaginar que la familia se quedaría en Egipto obligaba a los padres a regresar a la esclavitud y si no lo hacían faraón tendría esclavos para su servicio.

En otras palabras lo que Satanás está diciendo es que no te preocupes si tu familia no quiere servir al Señor, que no importa si tu hijo no quiere ir a la Iglesia, que no lo obligues, que se quede en casa viendo televisión o navegando en Internet. Más claro, que no le enseñes a tus hijos principios bíblicos para que vivan en rebeldía, estén lejos de Dios y sea más difícil que acepten al Señor.

Moisés en cambio rechazo la propuesta pues para Dios la familia es muy importante, él responde: «Hemos de ir con nuestros niños y con nuestros viejos, con nuestros hijos y con nuestras hijas; con nuestras ovejas y con nuestras vacas hemos de ir; porque es nuestra fiesta solemne para Jehová». Es por eso que el creyente debe insistir para que su familia toda sirva al Señor Jesucristo. Y confiar en sus promesas, así como el profeta Isaías declara: "...y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré a tus hijos". (Isaías 49:25). Por lo tanto, el creyente necesita hacer su trabajo, es decir, pedir constantemente a Dios por la familia pues la Escritura dice: "...Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa". (Hechos 16:31)

Cuarta propuesta, deja los bienes en Egipto (v.24)
«Entonces Faraón hizo llamar a Moisés, y dijo: Id, servid a Jehová; solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas; vayan también vuestros niños con vosotros».

La última de las propuestas es la derrota de faraón ante el rechazo firme de Moisés. Era irremediable la redención y había entonces que llevar ofrenda para ofrecer a Dios en el desierto.

Pero que significan las palabras de faraón “solamente queden vuestras ovejas y vuestras vacas”, significa que puedes servir a Dios pero no inviertas de tus bienes. Es decir, no es necesario que ofrende su tiempo, su talento, su esfuerzo, su dinero, sus bienes.

A lo que Moisés responde: Nuestros ganados irán también con nosotros; no quedará ni una pezuña; porque de ellos hemos de tomar para servir a Jehová nuestro Dios (v.26). Esto significa que los recursos son exclusivamente para honrar a Dios, para predicar su palabra, para que sirvan en el ministerio del pueblo.

lunes, 1 de junio de 2009

Transformado por las manos del Alfarero [Irmiahu / Jeremías 18:1-6]

Israel - la nación entera – es la vasija que se echó a perder en las manos del alfarero. Jeremías profetiza al pueblo lo que Dios está diciendo sobre las condiciones que vive la nación a causa de la desobediencia; el pecado, la adoración a los baales y deidades que Él mando no adorar. Las consecuencias para el pueblo se encuentran en la destrucción y cautividad que fue objeto por su enemigo Babilonia, (Jeremías 29:1).

En el plan original de Dios está en hacer de Israel una nación grande y poderosa, sin embargo, el pueblo se había olvidado de los planes y se perdió mientras el alfarero trabaja con sus manos el barro, «Y dijeron: Es en vano: porque en pos de nuestros ídolos iremos, y haremos cada uno el pensamiento de nuestro malvado corazón, Jeremías 18:12».

De la misma manera el plan original de Dios (el alfarero) para el cristiano (barro) es transformar su vida en bendición para los demás; quitando la cautividad y trabajando el barro para hacerlo una vasija nueva, según le parece mejor hacerla, «Mas ahora, oh Señor, tú eres nuestro Padre, nosotros el barro, y tú nuestro alfarero; obra de tus manos somos todos nosotros, Isaías 64:8».

Pero el trabajo del alfarero es una labor artesana muy creativa y delicada. Para hacer del barro una vasija útil se requiere un trabajo lento, doloroso y delicado. Se compone de tres procesos que harán del barro perdido, sin forma, e inútil, en otra vasija nueva y hermosa:

En el primer proceso el alfarero trabaja el barro con sus manos (v.3). El alfarero es todo un maestro en trabajar el barro. Conoce sus componentes y sabe cómo moldearlo para darle forma de acuerdo con sus planes y propósitos. Pero en el proceso, el barro cae de las manos del alfarero y se echa a perder. Todo el trabajo que había realizado se arruina, pero el maestro busca hacer del barro perdido una nueva vasija.

La persona que escucha la palabra de Dios por primera vez, es como el barro que el Señor empieza a trabajar. Por lo cual, Él anhela que la persona aunque estuviera totalmente extraviada, reconozca sus errores y se arrepienta. Dios es el alfarero, es decir: el Creador, el Hacedor de todo. Y la persona, un elemento imperfecto en sus manos, una objeto sin valor, que solamente mediante el trabajo y la dedicación puede transformarse en un ser de belleza y alto precio.

En el segundo proceso el alfarero transforma el barro en una vasija nueva (v.4). Seguramente el alfarero se dolió por haber caído de sus manos el barro mientras lo trabajaba. Pero la labor del alfarero es hacer del barro perdido vasijas nuevas, es por eso que sin importar el dolor que siente por perder su trabajo original, busca convertir de nuevo el barro en otra vasija, según le parece mejor hacerla.

El alfarero tiene los utensilios para hacer de nosotros arcilla valiosa, esos utensilios es su Palabra que nos confronta con su Santidad, Amor y Misericordia, y muestra el camino de la transformación. Aunque no puedes cambiarte a ti mismo, Él pone los lineamientos a seguir para que tu vida sea cambiada en un barro valioso.

En el tercer proceso el alfarero pasa por el fuego el barro transformado. Cuando el alfarero consigue darle forma al barro perdido y lo ha renovado en una nueva vasija, es necesario pasar la vasija por el fuego para darle solides y quemar todas las impurezas que tiene el lodo. Para eso requiere fundir el barro en altas temperaturas de calor que le permita trabajar el material y pueda obtener un objeto valioso.

Cuando la persona ha sido trabajada por las manos del alfarero y convertida en una vasija nueva. Es necesario pasar por el fuego para ser probados. El Espíritu Santo es fuego consumidor que quema todas las áreas imperfectas de nuestra vida.

El alfarero cuando prueba los cántaros en su horno, no lo hace para ver lo mal cocidos que, al darles un golpe ya se parten; Él prueba el cántaro bien hecho, que aunque los golpea varias veces no se rompen. Es por eso que siempre serás pasado por el fuego –la prueba – para examinar la fe de tu corazón, forjar en tu vida un carácter firme, darte seguridad de salvación y confianza en el alfarero.

Querido amigo Jesucristo en nuestro alfarero y nosotros el barro. Él con sus manos va formando nuestra vida de acuerdo con sus propósitos. Va moldeando el corazón de la persona para hacerlo de nuevo, «¿No es mi palabra como fuego, dice Jehová, y como martillo que quebranta la piedra? Jeremías 23:29».

El barro requiere este proceso para lograr ser totalmente transformado en una nueva vasija de alto precio y belleza.

Pero tal vez caíste de las manos del alfarero mientras te diseñaba. La caída fue dolorosa y triste para el maestro, y para ti fue vergonzosa. Sin embargo, el maestro quiere hacer de ti otra vasija nueva, sólo que debes ir a casa del alfarero y pasar el proceso que necesitas para ser un barro útil y convertirte en una vasija de valor y alto precio que solamente el amor del alfarero puede lograr.

Ven a casa del alfarero el quiere quebrantar el barro de tu corazón, «¿No podré yo hacer de vosotros como este alfarero, oh casa de Israel? dice Jehová. He aquí que como el barro en la mano del alfarero, así sois vosotros en mi mano, oh casa de Israel, Jeremías 18:6»
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